Rayos X usados en exámenes dentales provocarían tumores cerebrales

Un tipo de rayos X que se ha usado en los exámenes dentales parece estar vinculado con la forma más común de tumor cerebral, que casi siempre es benigno pero puede ser muy debilitante, según un estudio publicado hoy por la Sociedad Estadounidense del Cáncer.


El estudio encontró en un nivel general que las personas con esos tumores, conocidos como meningiomas, tenían dos veces más probabilidades que las personas sin tumor cerebral de haberse sometido alguna vez en su vida al examen de rayos X en el cual el paciente sujeta una película en sus dientes.

Las exposiciones a rayos X consideradas en este estudio ocurrieron en la década de 1960, cuando las dosis usadas de radiación eran mucho más altas que las actuales.

Los investigadores compararon los historiales de rayos X de 1.433 adultos que han tenido un diagnóstico de tumor cerebral, y 1.350 adultos sin tumores.

La autora principal del estudio, Elizabeth Claus, que es profesora en la Escuela de Salud Pública de Yale y neurocirujana en el Hospital Brigham y de Mujeres en Boston (Massachusetts), señaló que se sabe poco acerca de los factores de riesgo del meningioma, la forma de tumor cerebral diagnosticada con más frecuencia.

Parte del problema es que en Estados Unidos el meningioma se añadió a los registros de tumores cerebrales recién en 2004.

Claus explicó que, en general, pasan de 20 a 30 años desde la exposición a un causante ambiental, como la radiación, hasta que se desarrolla en meningioma.

Por su parte Keith Blac, director del Departamento de Neurocirugía en el Centro Médico Cedars Sinai, en Los Ángeles (California), dijo: “el uso excesivo de los rayos X dentales, particularmente el uso frecuente en los niños durante la ortodoncia, me preocupa”.

“Aunque los rayos X son una herramienta importante para el diagnóstico médico y dental, los rayos X en el cuidado dental no apuntan sólo a la mandíbula sino también a la parte baja del cerebro”, añadió.

El estudio encontró asimismo una vinculación entre el riesgo de meningioma y los rayos X panorámicos, que se usan con menos frecuencia y se toman desde afuera de la boca y dan una visión de todos los dientes superiores e inferiores.

La Asociación Dental de EE.UU. recomienda que los dentistas sean cautelosos en el uso de rayos X.

En los pacientes que tienen dientes sanos y no tienen un riesgo mayor de caries, la asociación recomienda que los niños tengan radiografías una vez por año o cada dos años; los adolescentes cada año y medio a tres años, y los adultos cada dos o tres años.

La asociación también señaló algunos puntos débiles del estudio de Claus: los resultados provienen de los recuerdos que tengan los individuos sobre las radiografías que se les hicieron hace muchos años, y las tasas de radiación en el pasado eran más altas.

Claus señaló que ella no quiere que este estudio se convierta en un mensaje alarmista.

“Que no cunda el pánico”, señaló, “y que la gente no deje de ir al dentista. Más bien, estudie las recomendaciones y hable con su dentista. Vale la pena tener esa conversación”.





*Efe, abril 2012

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La demencia es parte de la vida

Con el aumento de la expectativa de vida se incrementa también el número de enfermos de demencia en Suiza. Un desafío inmenso con el consiguiente coste para la sociedad. ¿Cómo debemos afrontar este fenómeno? ¿Se requiere una estrategia y política nacionales en la materia?

De aquí al año 2050 las personas que padecen demencia en Suiza aumentarán de 111.000 a cerca de 266.000. Se estima que a mediados de este siglo habrá más de 115 millones de pacientes de demencia en el mundo, tres veces más que en la actualidad. Es lo que prevé el reciente estudio Demographic Pulse de la aseguradora Allianz Suiza.

Suiza se verá especialmente afectada, ya que tiene la expectativa de vida más alta en Europa y la segunda en el mundo, detrás de Japón. Gracias a la buena calidad de vida, los suizos no solo cumplen cada vez más años, sino que también envejecen con mejor salud.

Pero la longevidad tiene un precio. La tercera edad no tiene por qué ir asociada a una dolencia como la demencia, pero cuantos más años de vida, mayores son las probabilidades de padecerla.

Esto significa que algunos procesos ya no funcionan, que el cerebro se vuelve frágil, que disminuye la facultad de pensar, que se olvidan cosas, que se pierden las nociones de orientación en el espacio y el tiempo, que uno no reconoce a sus vecinos. Son situaciones difíciles, tanto para los pacientes como para sus familiares.


Estrategia nacional

Cerca del 60% de las personas dementes son cuidadas en casa. A menudo los allegados que se ocupan de ellas se sienten al límite de sus fuerzas. Un desafío que afrontan también diferentes instituciones, pues hoy una gran parte de los mayores en las residencias para la tercera edad sufren esta dolencia. Y su número se multiplicará.

Ante esta evolución, la Asociación Suiza de Alzheimer reivindica desde hace años que se adopte una estrategia nacional en la materia. Las comisiones competentes de las dos cámaras del Parlamento incluso aceptaron dos mociones en ese sentido.

Para la Asociación Alzheimer, se trata de buscar estrategias y recursos “para que los pacientes, sus allegados y cuidadores puedan lidiar mejor con el día a día de la enfermedad. Si estimulamos las capacidades de las que disponen aún los enfermos, podemos prolongar significativamente su autonomía e independencia de terceros”.


Centro de Hogewey, Paises Bajos.

Centro de Hogewey, Paises Bajos. (zVg)

Autonomía gracias a la tecnología

Hay varios instrumentos a disposición para que las personas a las que “no les funciona bien la cabeza” conserven la máxima autonomía y calidad de vida: por ejemplo, un aparato portátil con tecnología GPS integrada que permite al enfermo desplazarse dentro de una zona limitada. Si sale de ella, se genera una alarma mediante SMS. Las personas que reciben el mensaje de texto, saben exactamente dónde se encuentra el paciente y a qué velocidad avanza.

Gracias a este dispositivo GPS, los enfermos pueden preservar gran parte de sus costumbres y movilidad. Pero también les permite participar en la vida social, lo que a su vez contribuye a ralentizar el proceso de deterioro.

De gran ayuda son también los sensores, que se fijan por ejemplo en las puertas o los bordes de la cama. Tan pronto el paciente se levanta del lecho y abre la puerta, se desencadena la alarma. Gracias a este dispositivo los allegados podrán conciliar el sueño durante unas horas sin preocupación.

“Si utilizamos instrumentos tecnológicos en función de la evolución de la dolencia, podemos asegurar y alargar al máximo la autonomía e independencia de los pacientes”, declaró el gerontólogo Helmut Mazander en una reciente rueda de prensa, celebrada en Basilea, sobre la seguridad de los enfermos de demencia.


Envejecer con demencia

Mazander es copropietario de un comercio en Basilea que vende material específico para facilitar la vida de estos enfermos. Dispone de una amplia experiencia en el cuidado de estos pacientes y aboga por que se les trate con naturalidad. “La demencia es algo normal y forma parte de la vida. Debemos aprender a afrontar este fenómeno y no negarlo”.

Según el gerontólogo, queda mucho por hacer para que las personas dementes se sientan acogidas en esta sociedad. “Muy a menudo se las recluye”, lamenta.

Pero también existen ejemplos positivos, como el centro de Sonnweid, en Wetzikon (cantón de Zúrich), donde los residentes pueden desplazarse libremente. No hay puertas cerradas con llave, a excepción del portal del jardín.


Un pueblo para enfermos de demencia

Otro proyecto está previsto en Wiedlisbach (cantón de Berna), donde dentro de cinco a seis años verá la luz el primer pueblo en Suiza destinado específicamente a los enfermos de demencia, basado en el modelo del de Hogewey (Países Bajos). Los residentes podrán desplazarse libremente y gozar de una sensación de autonomía en un marco protegido y dotado de una consulta médica, un quiosco, una cafetería y un cine.

La directora de la Asociación Alzheimer Suiza, Brigitta Martensson, elogia la iniciativa. “Esta localidad constituye una buena oferta para las personas que presentan un estado avanzado de demencia”, afirma.

Helmut Mazander se muestra más cauteloso. “Debemos preguntarnos cómo incrementar la autonomía en un marco abierto, de manera que las personas tengan la sensación de vivir en un pueblo”. No se trata de crear un “pueblo africano” circundado por una gran muralla, sostiene el gerontólogo.

Lo que importa es que los enfermos se sientan libres y seguros. “Y eso se da cuando tienen a disposición a profesionales bien formados, especializados en demencia y no en cualquier enfermedad, y cuando se integra a sus allegados en el proceso”.


Gaby Ochsenbein, swissinfo, Basilea-Suiza, 19 Febrero 2012
(Traducción: Belén Couceiro)
 

DEMENCIA EN CIFRAS

Se estima que en el año 2050 habrá más de 115 millones de enfermos de demencia en el mundo.

En Europa se pasará de los 10 millones actuales a 19 millones de afectados.

Hoy, en la Unión Europea (UE) dos de cada cien personas de la población activa (15-64 años) padecen demencia.

En Suiza viven más de 110.000 afectados. De aquí a 2050 su número aumentará a 266.000.

Actualmente en Suiza enferman unas sesenta personas al día. Cada año, el número de nuevos casos supera los 20.000.

Se estima que la demencia en Suiza genera costes por 7.000 millones de francos al año.

Fuente: Allianz Suiza y Alzheimer’s Disease International


DEMENCIA Y ALZHEIMER

Existen más de 50 dolencias que presentan síntomas muy parecidos al Alzheimer.

Demencia es el término genérico para designar estas enfermedades.

El Alzheimer es la forma de demencia más frecuente (50%). La demencia vascular también está muy extendida (18%).

La edad constituye el factor de riesgo más importante para desarrollar esta dolencia. Se estima que cerca del 8% de la población mayor de 65 años padece demencia.

Cuidado: los problemas de memoria no siempre son síntomas de una incipiente demencia.

Las facultades mentales se alteran con la edad, se asimilan más lentamente las informaciones, lo cual repercute en la capacidad de aprendizaje y memorización.

Las pruebas neuropsicológicas permiten distinguir claramente los problemas de memoria asociados a la edad de una incipiente demencia.

Fuente: Asociación Alzheimer Suiza


ENLACES


Nuestro deterioro humano comienza a los 45 años

Yo sabia que la vejez humana, para hombres y mujeres, empieza a partir de los 30 años donde se iba perdiendo toda esa potencia deportiva juvenil de los 20 años. Asimismo las arrugas y las canas empiezan a aparecer; sin embargo en estos tiempos esto casi ni se nota por los avances de la ciencia de la salud y el maquillaje; sin embargo en el interior de nuestro cuerpo toda la genética cumple rigurosamente nuestro tiempo de vida; aunque exteriormente tengamos una falsa apariencia juvenil.


Pero lo interesante de todo esto es que nuestro cerebro, si lo cultivamos adecuadamente, va siendo mas potente a medida que avanzamos en edad y nos enriquecemos con conocimientos valiosos y experiencias edificantes.

Hace varios años empece a escuchar a personas muy preparadas academicamente y con gran experiencia de vida decirme,  como resumen de su paso por esta vida humana, que la sabiduría del hombre o mujer en forma integral – si se cultiva desde joven por cierto- llega a su mejor estado a los 60 años. 

Ahora veo con esta interesante noticia (ver abajo) que eso es a los 45 porque allí empieza nuestro deterioro mental; sin embargo tengo una observación que a veces la ciencia o algunos científicos no consideran en sus complejos cálculos o detallados y largos estudios. 

Es decir, hablo de la parte espiritual (No religiosa), que da mucha fuerza real para afrontar y superar accidentes, tragedias o graves enfermedades. Asimismo da una motivación especial para afrontar proyectos de estudio y acciones solidarias, las cuales, generalmente son anónimas para la mayoría de gente en el mundo que solo sigue la moda del momento o cosas superficiales y puramente materialistas..


Hasta siempre.
CTsT

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Se pensaba -o al menos así lo habían mostrado los estudios científicos- que el deterioro de nuestras capacidades cerebrales comenzaba a los 60 años.
Cerebro

(El deterioro de las funciones mentales comienza a los 45 años.)
Pero una nueva investigación encontró que estas funciones, que incluyen el razonamiento, la memoria y la comprensión, comienzan a deteriorarse desde los 45 años.
La investigación, publicada en British Medical Journal (BMJ) (Revista Médica Británica), siguió durante 10 años a 7.000 empleados públicos, hombres y mujeres de entre 45 y 70 años.
El estudio, llevado a cabo en la Universidad de Londres (UCL), analizó capacidades de memoria, vocabulario y comprensión.
Los científicos encontraron un deterioro de 3,6% en el razonamiento mental tanto en hombres como mujeres de entre 45 y 49 años.
Esto demuestra, afirman los expertos, que nuestro deterioro cerebral comienza mucho antes de lo que se pensaba.
Y el hallazgo podría conducir a nuevas herramientas para diagnosticar la demencia más temprano.
Lo cual es importante porque los tratamientos para esta enfermedad son más efectivos cuando los pacientes comienzan a experimentar las discapacidades mentales.
La profesora Archana Singh-Manoux, del Centro para la Investigación de Epidemiología y Salud de la Población de Francia, quien dirigió el estudio en la UCL, analizó las funciones cognitivas de 5.198 hombres y 2.192 mujeres que trabajaron como empleados públicos británicos de 1997 a 2007.
Los participantes fueron sometidos a pruebas de memoria, vocabulario y comprensión auditiva y visual.
En el estudio se tomaron en cuenta factores como el nivel educativo de los participantes.

Crisis de la mediana edad

Los resultados de las pruebas mostraron que las puntuaciones de las capacidades cognitivas se deterioraban en todas las categorías, excepto la de vocabulario, y que el deterioro era más veloz entre las personas más mayores.
El estudio encontró una disminución de 9,6% en el razonamiento mental de los hombres de entre 65 y 70 años, un de 7,4% entre las mujeres de esa misma edad.
Para hombres y mujeres de entre 45 y 49 años, el deterioro fue de 3.6%.
Según la profesora Singh-Manoux, la evidencia del estudio demuestra que en la demencia interviene un deterioro cognitivo que dura entre dos o tres décadas.
“Ahora necesitamos investigar quién experimenta un deterioro cognitivo mayor que el promedio y cómo evitarlo” dice la investigadora.
“Definitivamente es posible lograr cierto nivel de prevención”.
“Las tasas de demencia seguirán aumentando drásticamente y las conductas de salud como el tabaquismo y la actividad física están vinculados a los niveles de función cognitiva”.
“Es importante identificar más temprano los factores de riesgo”.
“Si la enfermedad ya ha comenzado en un individuo de 50 años pero sólo analizamos el riesgo del trastorno a los 60 años, ¿cómo podemos comenzar a separar la causa y el efecto?” plantea la investigadora.
La doctora Anne Corbett, de la organización Alzheimer’s Society, afirma que el estudio ofrece nueva información importante sobre el deterioro cognitivo, pero todavía quedan varias preguntas que resolver.
“El estudio no nos dice si alguna de estas personas posteriormente desarrolló demencia, o qué tan factible hubiera sido que un médico general detectara esos cambios tempranos” dice la experta.
“Ahora necesitamos más estudios que nos ayuden a entender más ampliamente cómo medir los cambios en el cerebro para poder mejorar el diagnóstico de la demencia”, agrega.
Otros expertos afirman que, mientras se obtiene esa evidencia, podemos comenzar ahora a hacer cambios en nuestro estilo de vida que ayuden a prevenir este deterioro.
Tal como señala el doctor Simon Ridley, de la organización Alzheimer Research Uk, “aunque todavía no contamos con una forma segura de prevenir la demencia, sabemos que los simples cambios en el estilo de vida, como comer una dieta sana, no fumar y mantener un control de la presión arterial y el colesterol, pueden reducir el riesgo de la enfermedad”.

Los límites del cerebro humano frente a las exigencias de la era digital

Uno de los requisitos para muchos trabajadores en el mercado laboral moderno es tener la habilidad de poder realizar tareas múltiples simultáneamente (lo que en inglés llaman multi-tasking).


Avalancha de información

En el mundo moderno estamos sometidos a una avalancha de información.

El poder sostener una conversación telefónica mientras se lee un correo electrónico al tiempo que se envía un mensaje de twitter es un escenario común hoy en día. Y todo eso se lleva a cabo en medio de un creciente e ilimitado océano de información que nos llega en todas direcciones y estimula todos los sentidos.
Pero el cerebro humano no está hecho para funcionar eficientemente en ese entorno, coinciden la mayoría de los expertos, y esperar a que evolucione para hacerlo probablemente tomaría decenas de miles de años.
Así que lo que nuestra “central de comando” está haciendo es rediseñando sus funciones para adaptarse a las realidades de la era digital. Pero hay que hacerlo con equilibrio, advierten los neurólogos.

Lo uno por lo otro

“Técnicamente no podemos dar igual atención a dos tareas cognitivas exigentes”, afirmó a BBC Mundo Edward Hallowell, autor y psiquiatra de niños y adultos con consultorios en Nueva York y Boston.
Hallowell dice que cuando alguien se refiere a hacer tareas múltiples simultáneas, lo que está haciendo es cambiar rápidamente su foco de atención de una tarea a otra.
Reconoce que actividades relativamente sencillas como caminar y hablar se pueden realizar al mismo tiempo pero, en el momento en que se vuelven más complejas se diluye el poder de concentración.
“No podemos leer a Shakespeare y aprender física cuántica al mismo tiempo”, sentenció.

Mejoras de aprendizaje

La doctora Ladan Shams, experta en integración multisensorial de la Universidad de California, en Los Ángeles, coincide en que el multi-tasking afecta el proceso de aprendizaje en tareas que requieren atención completa. En unos casos no se aprende y en otros el aprendizaje no es robusto.
Mujer desempeñando tareas múltiples

Algunos creen que sí se pueden desempeñar tareas múltiples simultáneas con eficiencia.
“Pero, recientemente, hemos visto que otros tipos de aprendizaje sí se benefician del multi-tasking“, señaló la neurocientífica.
“Algunas mejoras pueden ocurrir en procesos sensoriales cuando el estímulo es subliminal y el individuo está ocupado en otra tarea”.
Un ejemplo de esto puede ser cuando un ejecutivo encuentra que puede dictar un memorando con mayor facilidad si está arrojando una pelotita al aire y atrapándola una y otra vez.
Lo que parecería que está sucediendo es que una parte del cerebro que podría distraer al individuo de su principal tarea está siendo ocupada por la actividad de arrojar las pelotitas, teniendo el efecto de aumentar su concentración en el dictado.
“También hemos encontrado que tres tipos de aprendizaje pueden ocurrir simultáneamente”, indicó la doctora Shams.
En un experimento sometieron a sujetos a escuchar una secuencia de sonidos al tiempo que veían una serie de formas en una pantalla.
Los sujetos pudieron aprender las secuencias auditivas y las secuencias visuales, así como aprender a asociar las formas con los sonidos.
“En otras palabras, tres tipos de aprendizaje ocurrieron simultáneamente sin que hubiese una reducción comparado a cuando se les presentó cada estímulo (auditivo o sonoro) individualmente”, explicó la doctora.

Malabares

No obstante, para el psiquiatra Edward Hallowell, todo depende de la cantidad de información que se esté manejando.
“Tome un operador de una torre de control. Ellos están poniendo atención a todo tipo de información al tiempo que dirigiendo a los pilotos para que aterricen sanos y salvos”, expresó. “Llega un momento en que si tienen demasiados aviones, no pueden hacerlo”.
“Hay un límite a la cantidad de bolas que un malabarista puede mantener en el aire”, recalcó.
La neurociencia señala que nuestro cerebro evolucionó para un mundo muy diferente al que habitamos ahora. No está optimizado para realizar muchas de las tareas que enfrentamos, ya sea computar cálculos numéricos o recordar los nombres de todas las personas que conocemos diariamente.
Tampoco está diseñado para absorber y almacenar las masivas cantidades de información a la que estamos expuestos hoy en día.
Pero no podemos esperar a que el cerebro evolucione físicamente para desarrollar mecanismos que le permitan manejar la marejada de información. Eso tomaría decenas de miles de años.
“Lo que se es más probable es que aprendamos a adaptar nuestras presentaciones de información para explotar las capacidades ya existentes del cerebro”, aseguró Ladan Shams.

Neuroretroalimentación

Esa es la filosofía (y la ciencia) que está detrás de los que hace el Dr. Eran Zeidel, colega de Shams en la Universidad de California.
Cerebro

El cerebro se puede rediseñar para procesar información más rápido, dicen algunos científicos.
“El cerebro básicamente es producto de un hojalatero más que de un ingeniero”, afirmó Zeider a BBC Mundo. “Como no podemos esperar a que evolucione, tenemos que rediseñarlo y tenemos cómo hacerlo”.
El doctor Zeidel trabaja sobre una forma de bioretroalimentación para el cerebro que llama neuroretroalimentación.
De la misma manera en que se pueden modificar funciones corporales -como la presión arterial- a través de la conversación placentera con un paciente, igualmente se pueden alterar las frecuencias del cerebro.
“Paso de afectar el sistema nervioso periférico (con la bioretroalimentación) a cambiar el sistema nervioso central (con la neuroretroalimentación)”, continuó.
“Con la neuroretroalimentación puedo cambiar el estado del cerebro a lo que quiera y eso abre las puertas a cómo procesamos la información”, manifestó Zeidel.
Eso permitiría, por ejemplo, que el cerebro podría utilizar filtros para descartar la información que no considera necesaria para la tarea que está desempeñando, liberando así otros espacios y volviéndolo más potente.
“Estamos desarrollándonos en nuevas maneras creativas, fantásticas e interesantes”, comentó al respecto el psiquiatra Edward Hallowell.
“Estamos desarrollando nuevas redes neuronales para procesar información rápidamente”, dijo. “Pero lo que añadimos en velocidad perdemos en profundidad”.
Hallowell advierte que no debemos perder de vista cuando se necesita concentración. “Cuando necesitamos concentrarnos debemos abandonar las tareas múltiples”.
“Si vamos manejando un auto, escuchando música, y nos perdemos, ¿qué hacemos?”, se pregunta. “Bajamos la música para recuperar la concentración”.